Los 100 puntos de la Guía Peñín: Amontillado Tradición VORS, la elegancia de lo extremo 

13 November 2025

Hoy os mostramos el octavo vino que maravilló al equipo de cata hasta convertirse en uno de los mejores vinos del año. Amontillado Tradición VORS es sin duda uno de los grandes vinos del Marco de Jerez. Se trata de un vino viejísimo de más de 45 años, que ha caminado a través de un proceso de crianza biológica y de una larga crianza oxidativa. Jerez tiene un buen puñado de vinos que cuentan con esta asombrosa vejez, incluso más, sin embargo, lo que lo hace verdaderamente excepcional no es su edad, sino la capacidad que tiene de expresar esta longevidad con una fascinante elegancia.

En el mundo de los vinos generosos, y particularmente entre los más antiguos, no es raro encontrar expresiones extremadamente intensas, incluso algunas agresivas en boca: vinos muy punzantes, muy salinos y muy densos que pueden llegar a abrumar al catador.

El mérito de Bodegas Tradición, una casa especializada exclusivamente en la crianza de vinos muy viejos es haber logrado domar esta intensidad sin renunciar a la profundidad. En el caso de este amontillado, lo ha hecho con una precisión asombrosa, equilibrando poderío y finura, algo que puede parecer un contrasentido en esta tipología de vinos viejos.

El vino comenzó su vida como fino, bajo el influjo de la crianza biológica por velo de flor, lo que le aporta un característico perfil punzante y salino. Tras esta etapa inicial, atravesó una larga crianza oxidativa que duró décadas, encontrando en el oxígeno el aliado perfecto para dotarlo de su nuevo concepto oxidativo. Este proceso aporta una concentración extrema, pero también una gran complejidad aromática. El resultado es una fusión magistral entre dos mundos: la verticalidad del fino y la profundidad del amontillado viejo.

En nariz, el Amontillado Tradición VORS despliega una paleta aromática excepcionalmente rica y nítida: frutos secos (avellanas y nuez), barniz, toques salinos, acetaldehídos y ricos matices de solera, todo perfectamente integrado. Impresiona por su claridad aromática, la ausencia de aristas y el equilibrio entre intensidad y precisión. En boca es seco, como todos los grandes amontillados, pero sin asperezas. La entrada es vibrante, con una sensación acida viva que sostiene el recorrido y lo hace sorprendentemente bebible, incluso en volúmenes mayores a lo habitual para este estilo de vinos. Es amplio, estructurado, largo y con una textura casi sedosa que demuestra que la edad, bien trabajada, puede transformarse en suavidad sin perder por ello toda su complejidad.

Este vino representa a la perfección la filosofía de Bodegas Tradición: seleccionar únicamente vinos viejos, con larguísimo envejecimiento, pero que mantengan la elegancia como hilo conductor. Lograr esto en vinos con más de 40 de edad es extremadamente difícil. Aquí no hay fatiga, ni concentración descontrolada: hay equilibrio, historia líquida y emoción contenida.

Su llegada a nuestra mesa de cata es una lección de cómo la crianza prolongada puede alcanzar una belleza refinada si se maneja con sensibilidad.

Botella Amontillado Tradición.

Es un vino para meditar, para descubrir capa a capa, y para comprobar que la elegancia también puede habitar en lo extremo.

    Escrito por Javier Luengo, director editorial de Peñín