Procede de una parcela centenaria, plantada en 1920 sobre suelos arenosos. En una añada como la 2023, marcada por la presencia de olas de calor, era fácil caer en la sobremaduración, sin embargo, gracias a una viticultura respetuosa y precisa, Artuke consiguió un vino vibrante, con una carga frutal impresionante y con una acidez fresca y tensa.
La vinificación sigue su estilo habitual: fermentación espontánea, racimo parcialmente entero, trabajo suave de extracción y una crianza de 12 a 16 meses en barricas de 600 litros de roble francés. Todo está pensado para que nada interfiera en su nitidez frutal, primordialmente del tempranillo, del que posee un 80%, pero también con el aporte de un 7% de graciano, 6% garnacha y 7% palomino. El vino no es pesado, fluye con nitidez, pero deja una huella larga, profunda y elegante.
La Condenada es un viñedo mágico de 0,8 ha. adquirido y recuperado por la familia en 2012. Posee una orientación norte-sur y se encuentra a una altitud que va de los 520 a los 560 metros. Lo que hace especial a La Condenada 2023 no es solo su finura o su equilibrio, sino su capacidad de emocionar desde lo esencial: una fruta muy viva que conecta con su origen sin artificios. Es un vino que demuestra lo vital que es la sensibilidad de las personas, que, con buen hacer enológico, incluso en añadas más complejas, pueden ofrecer autenticidad con frescura, energía y complejidad a partes iguales. Y, sobre todo, que el tempranillo, cuando se le deja expresar su parte más fresca puede ser mucho más que potencia, puede ser belleza.