Nominados a Vino Revelación Guía Peñín 2026: Siete Peldaños 1857 2020

14 October 2025

Aunque parezca mentira todavía hay rincones productores en España que son desconocidos por el gran público. Decimos “por el gran público” porque los buscadores de vinos diferentes y singulares hace tiempo que dieron con la clave de Arribes.


Siete Peldaños 1857 2020

95 puntos

Tipo: tinto

Variedades: 30% bruñal, 20% mandó, 10% juan garcía, 10% mencía, 10% bastardillo, 10% tinta Madrid, 10% otras

Productor: Bodegas Pascual Fernández - Frontera Natural

Zona de producción: DO Arribes

Siete Peldaños 1857 2020


Siete Peldaños 1857 2020

Se trata de un lugar alejado de los grandes núcleos poblacionales, lo que le ha permitido mantener su esencia casi inalterada. Arribes es tradición y localismo en estado puro. Y eso es precisamente lo que nos ha llevado a nominar a Siete Peldaños 1857 2020. Se trata de un tinto que recoge la tradición elaboradora de una tierra muy vinculada a la cultura del vino y que el tiempo ha ido dejando en el olvido. En 1752 existían en la zona de Fermoselle (Zamora) nada menos que 422 bodegas catalogadas en la zona, con más de 4.800 hectáreas de vid plantadas. Hoy la DO Arribes, desde el suroeste de Zamora hasta el noroeste de Salamanca, zona influida por la confluencia de dos grandes ríos, el Tormes y el Duero antes de adentrarse en Portugal, cuenta con 21 bodegas y 289 hectáreas de viñedo, un hecho que nos resulta tristemente familiar.

Siete Peldaños 1857 2020 es un tinto excepcional, muy singular y muy local. Nos sorprendió por su viveza, estilo diferenciador y complejidad. Se trata de un vino elaborado con un amplísimo abanico de uvas locales, hasta 7. Y así es, porque este vino recupera la esencia de vinificar todas las uvas presentes en el viñedo arribeño, algo común y que se ha mantenido como un valor en la parte portuguesa del Douro. Lo hace dándole una vuelta de tuerca más al buscar la excelencia de esta mezcla varietal a través de viñedos centenarios situados en bancales pizarrosos y plantas seleccionadas, una a una, con el objetivo de incorporar a la mezcla la mejor uva de cada uno de estos varietales. ¿Qué podía salir mal?

Se seleccionaron 1857 cepas viejas, como la de la imagen, y fue esta selección de plantas la que marcó la proporción final del vino.
Se seleccionaron 1857 cepas viejas, como la de la imagen, y fue esta selección de plantas la que marcó la proporción final del vino.
Este vino recupera la esencia de vinificar todas las uvas presentes en el viñedo arribeño
Este vino recupera la esencia de vinificar todas las uvas presentes en el viñedo arribeño

La idea partió de José Luís y Sonia en su bodega familiar Pascual Fernández. Como nos explicó José Luís tras interesarnos por un vino que había brillado con luz propia en nuestra cata de los vinos de la zona, “todo elaborador tiene en mente la pretensión de hacer su mejor vino”. Su punto de partida era embotellar “el gran vino, ese que todos tenemos en mente y que seguramente saldrá de un viñedo viejo, aunque un viñedo viejo no sea garantía de nada”. Con esta idea en el horizonte decidieron ir poco a poco buscando las mejores plantas de cada varietal; los mejores ejemplares de bruñal, mandó, juan garcía, etc. Se seleccionaron 1857 cepas viejas y fue esta selección de plantas la que marcó la proporción final del vino. La elaboración no tiene gran misterio; maceración prefermentativa en frío mientras entrababan las uvas protagonistas, antes de iniciar la fermentación todas juntas. Se crio en barricas de roble francés durante 18 meses, para posteriormente reposar en botella durante 36 meses.

Nos encontramos ante un vino tradicional renovado donde se ha buscado plasmar el terreno y su tradición elaboradora, pero con el objetivo de hacer el mejor vino y de trascender en su lugar de origen.

Este vino ha de alentar a muchos otros productores a buscar la excelencia en sus tierras a través de su historia y con la ambición de trascender en el sector con vinos gigantes. Se trata de un ejemplo de motivación, convencimiento y tesón de hacer las cosas mejor que bien, y todo ello haciendo lo que a uno le gusta, más allá de modas o estilos impuestos por terceros.

    Escrito por Carlos González, director de la Guía Peñín