El resultado es un vino espumoso sorprendente, que te acerca a los matices ajerezados de los vinos históricos, pero con una envolvente burbuja que lo hace extremadamente placentero y sobre todo muy local.
En el año 2016 nos sorprendió un vino espumoso hecho con palomino en suelos de albariza que se llamó Alba Brut Nature 2013 (Alba Viticultores), premio a vino revelación de la Guía Peñín 2017. Vinculó el universo de los suelos calizos de Champagne con el de las albarizas del Marco de Jerez. El resultado fue excepcional, pues, aunque no profundizaba en las raíces del método de las diferentes crianzas jerezanas, buscaba, a través de las burbujas, acercar al consumidor al terruño sanluqueño. Hoy tenemos algo francamente novedoso e inesperado, pues este Blanc de Noir recoge el testigo de los espumosos que antiguamente se elaboraban hasta los Sesenta, pero con la presencia de las elaboraciones más tradicionales de Jerez, en este caso ensamblando las notas del amontillado con las del fino y todo ello hecho con variedades tintas recuperadas. El vino base es criado en medias botas jerezanas envinadas de amontillado (250 litros), que, sin llegar a llenarse por completo, generan un velo de flor con el que se crió cerca de 10 meses. Posteriormente el vino tuvo una crianza en rima de 36 meses. Esta elaborado con una mezcla de variedades autóctonas recuperadas, donde un 90% son tintas.