Mixtura 2019 blanco, rompiendo las barreras políticas

30 septiembre 2021

Os presentamos este nuevo proyecto, Mixtura, capitaneado por el gallego Gutier Seijo Otero, el que fuera durante años director técnico de Dominio do Bibei y, por tanto, responsable de una buena parte de los grandes logros conseguidos por la bodega de la Ribeira Sacra en los últimos años.

Vino revelación Mixtura 2019

Mixtura es un proyecto que nace en el año 2019 y que se basa en la búsqueda y recuperación de viñedos históricos y de sus variedades autóctonas a lo largo de la cuenca del río Miño. Cuando decimos a lo largo de la cuenca del río lo decimos en el sentido más amplio y lógico de la palabra, es decir, basándose en limitaciones edafológicas, climáticas y varietales, lo que implica a viñedos a este y al otro lado de España, es decir, en Portugal. Lo más interesante de esta iniciativa es que obvia las fronteras políticas y se centra en las barreras naturales, auténticas definitorias de los límites de una zona de producción en el mundo del vino. Se trata de un proyecto atrevido, no exento de complejidades, y que nos muestra el camino hacia la delimitación del vino en torno a variables tangibles y reales, las fronteras que establece el paisaje con su suelo y su clima.

Mixtura es, por derecho propio, un vino de río, un vino que nos conduce río abajo por el Miño y el Sil desde su nacimiento en Bierzo y a través de las variedades que mejor se han aclimatado en cada punto del río, la mencía berciana, el godello de Valdeorras, la mencía y la brancellao de la Ribeira Sacra, treixadura y caiño en Ribeiro y, como no, el albariño de las Rías Baixas. Así es como utilizan las variedades mejor adaptadas a cada terreno con el objetivo de dibujar un terreno pintándolo en toda su amplitud, como si cada uva aportase un pequeño trazo en el lienzo, participando en el conjunto del cuadro.

Mixtura 2019 es un vino elaborado con treixadura y albariño de tres parcelas distintas y expuesto a diferentes variables. De la zona de Ribeiro procede en exclusiva la treixadura, vendimiada en diferentes viñedos con alturas comprendidas entre los 90 y 200 metros, con suelos de sabrego (granito descompuesto) y bajo el impacto de un clima de transición de carácter mediterráneo suavizado por la influencia atlántica.

Viñedo RibeiroViñedo de Ribeiro

Del Condado del Tea, en medio de la zona de producción de Rías Baixas, procede parte de la albariño. Se  trata de un viñedo de orientación Sur, ubicado a 400 metros de altitud, de suelos arenosos con granito descompuesto y protegidos por un clima atlántico sensiblemente más cálido que en su vecino Valle del Salnés.

Viñedo MelgaçoViñedo de Melgaço

Para concluir nos adentramos en Melgaço, pueblo donde se encuentra ubicada la subzona Melgaço de la D.O. portuguesa Vinho Verde, en el mismo valle donde se encuentra el Condado de Tea de Rías Baixas. Ambas zonas tan solo están separadas por el río Miño. De allí proviene el resto de la albariño que conforma el vino, una uva procedente de suelos arenosos con granito descompuesto e influenciada por un clima atlántico fresco.

El resultado es un vino sorprendente, con una nariz que posee intensidad y carácter. Se trata de una elaboración rica en matices herbales y florales que nos trasladan a su origen, con presencia de fruta madura y de suaves notas especiadas y de roble cremoso procedentes de su fermentación en foudres de roble austriaco. El final es largo sabroso e intenso.

De este vino se han elaborado 9.219 botellas y su precio de venta al público estará en torno a los 27,5 €. Como no podía ser de otra manera, este vino es embotellado como Vino de Mesa.

La base de este proyecto no es hacer vinos representativos de albariño, treixadura o caiño sino, como dice Gutier, “hacer vinos de más entidad”. Este es, según desvela su creador, un proyecto que quiere estar por encima de las personas, “es un proyecto para una región y que me gustaría no estuviera atado a un nombre”, palabras que nos revelan un proyecto sólido y de gran energía vital. Los vinos se elaboran en una bodega rehabilitada de los años Cincuenta hecha por canteros y que cuenta en su interior con todas herramientas que, a juicio de su creador, ayudan a trasladar la identidad del lugar al vino, como los foudres austriacos para fermentación y crianza o los depósitos de hormigón para la crianza, crianza entendida como un proceso de estabilización, no de aporte, una forma de estabilizar el vino para que se haga longevo.

Mixtura 2019 abre una nueva línea de trabajo para todos aquellos que buscan centrarse en el verdadero entorno, climático, edafológico o varietal y que, olvidándose de las barreas políticas ya impuestas, buscan una forma de trabajar libre y sin ataduras de ningún tipo. El proyecto busca crear elaboraciones que se mantengan vivas y expresivas a lo largo del tiempo, por lo que será interesante ver el concepto de añada en cada elaboración y, si tenemos espacio y paciencia, reservar alguna botella durante unos años.

Nos encanta ver cómo florecen nuevas formas de entender el vino y cómo con cada una de ellas se abren otras nuevas vías de actuación. Seguiremos de cerca todo lo que esta bodega nos ha de mostrar en el futuro.

    Escrito por Carlos González, director de la Guía Peñín